CAMINANDO AL COLE

En el año 2019 el Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría (AEP) elaboró un documento sobre las evidencias científicas de ir caminando al cole, con la intención de fomentar el transporte activo y que sirviera de herramienta tanto para pediatras como para las diferentes comunidades escolares a la hora de mejorar la salud infanto-juvenil y disminuir la exposición a contaminantes ambientales.

 

En dicho documento, cuyo enlace os dejo a continuación (https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/caminando_al_cole2septiembre2_1.pdf), describen como caminar al colegio aumenta el nivel de actividad física y cardiovascular, mejora el tono muscular, la flexibilidad y el equilibrio. Aumenta el gasto calórico y por tanto ayuda a reducir la obesidad. Incrementa la motivación, mejora el estado emocional, la autoestima y el rendimiento académico, ya que el ejercicio a largo plazo favorece el riego sanguíneo cerebral y la creación de nuevas conexiones neuronales.

 

Caminar al colegio también reduciría la congestión del tráfico. Se sabe que cada vez respiramos un aire de peor calidad y esto se refleja en que existen cinco enfermedades respiratorias entre los diez primeros puestos del ranking de mortalidad global, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero lo más preocupante, es que la concienciación sobre los problemas que supone para nuestra salud la contaminación surgió hace más de 70 años y hace más de 20 años ya se publicaban artículos que sacaban a la luz la verdad incómoda sobre el efecto nocivo de la polución.

 

Los niños son especialmente vulnerables a estos efectos negativos, incluso antes de nacer a través de la exposición materna e incluso tras exposiciones cortas. Esto se debe principalmente a la inmadurez de las vías respiratorias y a que el crecimiento pulmonar no se completa hasta la edad adulta, apareciendo inflamación, cambios inmunológicos, remodelado de la vía aérea e incluso cambios epigenéticos que predisponen al desarrollo de enfermedades. Por tanto desde el Grupo de Trabajo de Pediatría de Neumomadrid aplaudimos este tipo de iniciativas de concienciación de la AEP, animamos a que la sociedad adopte un papel más activo, se busquen formas de transporte alternativo al vehículo privado y que se siga avanzando en la lucha contra la contaminación ambiental.

 

María Penín Antón

Pediatra

Hospital Universitario Príncipe de Asturias