La tos en la infancia es un síntoma muy frecuente, y constituye uno de los motivos de consulta más comunes para los pediatras. Las causas de tos en el niño son diferentes a las del adulto y en la mayoría de casos está causada por infecciones respiratorias banales o catarros que son muy frecuentes durante los meses de otoño-invierno y suelen dejar una tos residual que dura de 2 a 3 semanas.

 

¿Cuál es el mecanismo de la tos?

 La tos es un reflejo, una maniobra de espiración violenta que libera secreciones y material extraño o nocivo, para proteger el sistema respiratorio. Los receptores de la tos están localizados a lo largo de las vías respiratorias y se estimulan por irritación que puede ser la inflamación producida por una infección vírica, reflujo gastroesofágico, asma, tabaco u otros irritantes, etc…; o por contacto con cuerpos extraños y secreciones. El reflejo de la tos también está modulado por el cerebro e incluso puede tener un origen psicógeno, como un “tic” que característicamente respeta las horas de sueño y suele autolimitarse en el tiempo.

 

¿Cuándo se debe consultar con el pediatra?

Generalmente cuando la tos dura más de lo esperado (que suele ser más de 4 semanas sin que haya habido otro proceso infeccioso intercurrente), si se ha evidenciado un episodio de atragantamiento previo a la aparición de la tos o si se detectan otros síntomas acompañantes como taquipnea (respiración más rápida de los normal), tiraje, fiebre elevada o decaimiento. El pediatra en ese caso hará algunas pruebas dirigidas teniendo en cuenta el resto de los síntomas acompañantes, el tipo y características de la tos. Los niños con tos aguda (menos de 2-3 semanas) y sin signos de alarma no suelen requerir la realización de pruebas complementarias.

 

¿Cuál es el tratamiento de la tos?

 El tratamiento debe ser el de la causa subyacente. En el caso de infecciones respiratorias de vías altas se suelen prescribir antitérmicos, lavados nasales y mantener una hidratación adecuada. No se recomienda la administración de jarabes antitusígenos ya que no han demostrado mejoría frente a placebo y además pueden tener efectos secundarios. La miel (a partir de los 2 años de edad) sí ha demostrado que mejora los síntomas de la tos asociada a catarros.

 

María Penín Antón

 

Pediatra. Hospital Príncipe de Asturias

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