La gripe es una enfermedad infecciosa aguda de las vías respiratorias causada por un virus. Se presenta generalmente en invierno y de una forma epidémica. Afecta cada año a una media del 10-15% de la población. Se contagia de persona a persona a través del aire, mediante las gotitas originadas al hablar, toser o estornudar. Puede afectar a personas de cualquier edad. Sin embargo, aquellas de edades avanzadas, así como las que padecen enfermedades crónicas, son más susceptibles de sufrir complicaciones importantes de esta enfermedad, las cuales pueden llevar a hospitalizaciones e, incluso, la muerte.

 

El período de incubación de la gripe es de 1 a 2 días. Los principales síntomas que puede provocar son, según el Dr. Javier de Miguel, miembro del Grupo de Trabajo de Infecciones Respiratorias y Tuberculosis de la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (NEUMOMADRID), malestar general, fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, congestión nasal, molestias de garganta, dolores musculares, pérdida de apetito y tos seca.

 

Una vez contraída esta enfermedad, la mayoría de las personas infectadas se curan completamente en un plazo comprendido entre una semana a diez días. El tratamiento es sintomático e incluye evitar el consumo de tabaco y alcohol, beber abundantes líquidos y controlar el dolor y la fiebre con analgésicos y antitérmicos en caso necesario. Dado que la gripe está causada por un virus, los antibióticos no mejoran los síntomas ni aceleran su curación, por lo que, en general, debe evitarse su uso. También es importante, para proteger a otras personas, que el paciente se cubra la boca y la nariz cuando tosa o estornude con un pañuelo desechable y que se lave las manos con agua y jabón.

 

Según el Dr. Javier de Miguel, “la vacuna antigripal es la mejor forma de prevenir o disminuir la gravedad de la gripe en los principales grupos de riesgo”. Entre ellos se encuentran las personas de 65 años o mayores y aquellas con patologías crónicas con elevado riesgo de complicaciones derivadas de la gripe. La vacuna frente a la gripe ha demostrado ser segura y eficaz. El efecto adverso más frecuente derivado de su uso es la reacción local, con enrojecimiento y dolor en la zona de la inyección. También puede aparecer fiebre y malestar general tras su administración.

 

Es importante vacunarse de la gripe todos los años porque los virus implicados evolucionan de una manera constante, con cambios rápidos en sus características antigénicas. Debido a ello, la composición de la vacuna varía cada año, con objeto de que puedan incluirse los subtipos que puedan garantizar la protección frente a las cepas prevalentes en cada temporada.

 

Por todas las razones mencionadas, el Grupo de Trabajo de Infecciones Respiratorias y Tuberculosis de NEUMOMADRID, recomienda la vacunación frente a la gripe en la temporada 2018–2019 en todas aquellas personas en las que está recomendada su administración.

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